Magnetotérmico de 16 A: por qué es el que más salta de la casa
Si haces memoria de la última vez que se fue la luz en tu casa sin que hubiera apagón, lo más probable es que la culpa fuera de un 16 A. Es la protección del circuito C2, el de las tomas de uso general, y por él pasa prácticamente todo lo que enchufas: el microondas, el hervidor, la plancha, el aspirador, el radiador de aceite que sacas en enero y la regleta del escritorio con seis cosas colgando. No salta más porque sea peor aparato, sino porque es el único circuito al que el usuario puede añadirle carga sin herramientas.
Qué circuitos llevan 16 A según el REBT
La ITC-BT-25 asigna 16 A y sección de 2,5 mm² a tres circuitos de vivienda:
| Circuito | Qué alimenta | Sección | Tomas máximas |
|---|---|---|---|
| C2 | Tomas de uso general y frigorífico | 2,5 mm² | 20 |
| C5 | Baño y bases auxiliares de cocina | 2,5 mm² | 6 |
| C10 | Secadora independiente | 2,5 mm² | 1 |
El C5 merece una nota. Es el circuito de las tomas que están sobre la encimera y en el baño, y precisamente por eso el reglamento lo separa: son los puntos donde se enchufan cargas potentes y ocasionales (el hervidor, el secador de pelo) en ambientes húmedos. Seis tomas es el tope, y cuenta cada base individual, no cada caja.
El conductor de 2,5 mm² empotrado bajo tubo con dos conductores cargados admite del orden de 18-20 A permanentes según las tablas de la ITC-BT-19. Los 16 A del automático dejan el margen necesario para agrupamientos y temperatura, y de ahí que la pareja 16 A / 2,5 mm² sea prácticamente intocable. Toda la lógica de estas parejas está resumida en la guía de sección de cable por circuito.
Las instalaciones antiguas y el problema del C3
En viviendas anteriores a 2002 la cosa cambia. Muchos pisos de los años setenta y ochenta se hicieron con «grado de electrificación mínimo»: un circuito de luz, uno de tomas y, con suerte, uno de cocina. En bastantes de ellos la cocina y el horno acabaron colgando del mismo circuito de tomas de 16 A con 2,5 mm², o se les dedicó un circuito propio también de 16 A porque en aquel momento la cocina era de gas y solo había que alimentar un pequeño horno.
Cuando esa cocina se sustituye por una vitrocerámica o una inducción, el circuito se queda ridículamente corto y empiezan los disparos diarios. La reacción habitual —cambiar el automático por uno de 25 A— es exactamente lo que no hay que hacer: el cable sigue siendo de 2,5 mm² y ahora nadie lo vigila. La solución correcta es tirar un circuito nuevo con 6 mm² y automático de 32 A desde el cuadro hasta la cocina. Cuesta una roza y una mañana de trabajo, y es la diferencia entre una instalación protegida y una que calienta dentro del tabique.
Cuánto aguanta de verdad y por qué el REBT no lo suma todo
16 A a 230 V son 3.680 W. Con eso basta para casi cualquier combinación razonable, pero la aritmética de cocina se desmonta rápido: hervidor de 2.200 W más microondas de 1.200 W ya son 3.400 W y estás al 92 % antes de encender la tostadora.
Aquí entra el factor de simultaneidad, que es la razón por la que un circuito con veinte enchufes no necesita un cable de brazo. El reglamento asume que ni todas las tomas están ocupadas ni las ocupadas consumen a la vez: aplica coeficientes de utilización y simultaneidad bajos al circuito de tomas de uso general —del orden de 0,2-0,25—, de modo que la potencia de cálculo del C2 se queda en unos pocos cientos de vatios pese a sus veinte bases. La estadística funciona… hasta que tú decides que en el estudio conviven un radiador eléctrico, un deshumidificador y un ordenador potente. Entonces el factor de simultaneidad de tu casa es 1 y el automático hace su trabajo.
Magnetotérmicos de 16 A en 1P+N y bipolar, curva C. Es el recambio más habitual del cuadro y conviene tener uno de repuesto si tu instalación tiene años.
Ver precio en AmazonEnlace de afiliadoRegletas, ladrones y la ilusión de tener más enchufes
Una regleta no crea capacidad eléctrica: reparte la que ya tienes. Detrás de las seis bases hay un solo cable de 2,5 mm² protegido por un solo automático de 16 A, y todo lo que enchufes ahí compite por los mismos amperios. Pero el problema serio no es ese, sino el propio accesorio:
- El cable de la regleta suele ser el eslabón débil
Muchas regletas de bajo coste llevan manguera de 0,75 o 1 mm², dimensionada para 6-10 A. El automático de 16 A del cuadro no la protege: dejará pasar 16 A tan tranquilo mientras el cable de la regleta se calienta. Busca en el propio cuerpo el marcado de intensidad y compra solo las que declaren 16 A con manguera de 1,5 mm².
- Los ladrones apilados son un punto caliente
Cada contacto añade resistencia. Dos o tres adaptadores encadenados en la misma base multiplican los puntos de apriete flojo, y esa resistencia disipa calor justo dentro del plástico. Es una causa recurrente de bases fundidas sin que salte nada en el cuadro.
- El alargador enrollado
Un carrete de cable usado sin desenrollar disipa mucho peor. Los fabricantes lo indican en la etiqueta: suelen dar una intensidad enrollado muy inferior a la nominal desplegado.
- Las cargas fijas no van en regleta
Radiadores, calefactores, deshumidificadores y bombas se enchufan directamente a una base de pared. Son las que mantienen consumo alto durante horas, justo el escenario que castiga los contactos.
Si no sabes cuánto tira realmente cada aparato, mide antes de discutir: un enchufe medidor de consumo cuesta poco y te dará los amperios reales de cada carga. Tenemos una selección en medidores de consumo eléctrico.
Curva, poder de corte y frigorífico
Para el C2 se monta curva C sin discusión. El motivo es doméstico y muy concreto: el compresor del frigorífico y el motor del aspirador tienen picos de arranque que multiplican por varias veces su corriente nominal durante décimas de segundo. Con curva B, cuyo umbral magnético está entre 3 y 5 veces la nominal, esos picos pueden provocar disparos sin causa aparente. La curva C, entre 5 y 10 veces, los absorbe. La comparación completa está en la guía de curvas B, C y D.
En poder de corte, 6 kA es la opción sensata en un cuadro de vivienda actual; 4,5 kA es el mínimo reglamentario y sigue siendo válido. Un 16 A doméstico de gama europea ronda los 10-18 €; los de gama económica certificada, 5-9 €.
Regletas con protección de 16 A y cable de 1,5 mm², la alternativa razonable cuando el problema es de tomas y no de potencia.
Ver precio en AmazonEnlace de afiliadoPreguntas frecuentes
Mi 16 A salta todos los días. ¿Puedo poner uno de 20 A?
Solo si el cable del circuito es de 4 mm², cosa que en un C2 no ocurre. Con 2,5 mm², un 20 A deja el conductor sin protección efectiva frente a sobrecargas. Lo correcto es repartir cargas entre circuitos o añadir uno nuevo. Antes de nada, localiza el consumo culpable siguiendo la guía de por qué salta el magnetotérmico.
¿Cuántos enchufes puedo poner en un circuito de 16 A?
El REBT fija 20 tomas como máximo en el C2 y 6 en el C5. Eso es el límite normativo; el límite práctico lo marca lo que enchufes en ellas. Veinte tomas con cargas pequeñas conviven sin problema; cinco con radiadores, no.
¿Por qué el 16 A también aparece como intensidad del contador?
Porque un contrato de 3,45 kW se corresponde con 15 A y uno de 3,68 kW con 16 A. Ahí el aparato limita la potencia contratada y no protege ningún cable en concreto; esa función la desarrollamos en la ficha del interruptor general automático.
¿Es lo mismo el 16 A del cuadro que el «16 A» de un enchufe?
No. En una base schuko, los 16 A son la intensidad máxima que admiten sus contactos, un dato del mecanismo. En el cuadro es el ajuste de disparo de una protección. Un enchufe marcado 16 A colgando de un circuito de 10 A seguirá disparando a 10 A.