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Esquema de instalación conmutada: dos puntos de mando

La conmutada es el circuito del pasillo, el de la escalera y el del dormitorio con mando en la puerta y en el cabecero. Enciendes por un lado, apagas por el otro, y ninguno de los dos mandos tiene posición fija de «encendido» o «apagado»: cada accionamiento invierte el estado. Esa ausencia de posición absoluta es lo que despista a quien viene del interruptor simple, y también lo que explica por qué en una conmutada las teclas acaban quedando al revés unas de otras.

Esta página es el plano completo del montaje de dos puntos: qué conductores hay, por dónde van y qué variantes te vas a encontrar al abrir una pared. La secuencia de trabajo con herramientas está en instalar un conmutador, y el detalle del mecanismo en el esquema de conexión de un conmutador.

El mecanismo: tres bornes, no dos

Un conmutador tiene un borne común y dos bornes de salida. El común está siempre unido a una de las dos salidas; al accionar la tecla, cambia a la otra. Nunca queda en el aire. Por eso el conmutador no abre ni cierra el circuito: lo desvía.

Identificar el común es el paso que más se falla. En la mayoría de mecanismos españoles está señalado en el bastidor con la letra L, con un punto, con una flecha o simplemente aparece separado de los otros dos, que van juntos y a menudo con los números 1 y 2. Si el marcado no se lee, un polímetro en continuidad lo resuelve: el borne que tiene continuidad con uno u otro según la posición de la tecla es el común.

El esquema estándar de dos puntos

Cuatro tramos, uno detrás de otro:

1. La fase llega al primer conmutador. Desde la caja de derivación baja un conductor de fase hasta el borne común del conmutador A. Sigue vigente la regla de oro: se conmuta la fase, nunca el neutro.

2. Los dos hilos conmutados unen los dos mecanismos. De las dos salidas del conmutador A parten dos conductores que llegan a las dos salidas del conmutador B. Son los llamados hilos conmutados o hilos de vaivén. Van del 1 al 1 y del 2 al 2, aunque en la práctica da igual el orden: cruzarlos no rompe nada, solo invierte la correspondencia de posiciones de las teclas.

3. Del segundo conmutador sale el retorno. Del borne común del conmutador B sale el conductor que va hasta el punto de luz. Es el retorno del circuito.

4. Neutro y protección van directos. Como en cualquier punto de luz, el azul y el amarillo-verde llegan a la lámpara desde la caja de derivación sin pasar por ningún mecanismo. Está desarrollado en el esquema del interruptor simple.

El funcionamiento se entiende con dos posiciones. Si el conmutador A une el común con la salida 1 y el B une su común con la salida 1, el camino está completo y la lámpara luce. Si accionas cualquiera de los dos, uno queda en la salida 1 y el otro en la 2: el camino se rompe y la luz se apaga. Da igual cuál de los dos muevas.

TramoConductoresVa deA
Alimentación1 (fase)Caja de derivaciónComún del conmutador A
Conmutados2Salidas de ASalidas de B
Retorno1Común de BPunto de luz
Neutro y tierra2Caja de derivaciónPunto de luz

Las variantes reales que vas a encontrar

El esquema teórico es uno, pero el recorrido físico depende de por dónde entró la línea. Estas son las tres topologías habituales.

Variante A: caja de derivación intermedia. Los dos hilos conmutados suben de cada mecanismo a la caja de derivación y se empalman allí. En la caja de cada conmutador hay tres conductores: en la del A, la fase y los dos conmutados; en la del B, los dos conmutados y el retorno. Es la disposición más habitual en vivienda española con derivación en techo. Ventaja: todo se registra en un punto. Inconveniente: cuatro empalmes más en la caja.

Variante B: manguera directa entre mecanismos. Los dos hilos conmutados van de caja a caja sin pasar por la derivación, normalmente por un tubo que recorre la pared entre ambos puntos. Menos empalmes, menos puntos de fallo, pero si un día quieres cambiar el trazado tienes que abrir las dos cajas.

Variante C: alimentación en el punto de luz. La línea llega arriba, a la caja del techo, y baja a cada conmutador. Es la que más neutro deja disponible arriba y menos abajo, y por tanto la que condiciona dónde puedes meter un módulo domótico.

Una cuarta situación que aparece en instalaciones muy antiguas: la conmutada con tres hilos por tubo compartido, donde uno de los conductores hace de fase permanente y de conmutado a la vez mediante un montaje llamado «conmutada económica» o «a la francesa». Funciona, pero deja tramos con tensión que no se corresponden con el esquema estándar y complica cualquier intervención. Si te la encuentras, no la amplíes: rehazla como conmutada normal con ayuda de un instalador.

Más de dos puntos de mando

Con dos conmutadores llegas a dos puntos y no más. Para el tercero y siguientes hay que intercalar un conmutador de cruce en el tramo de los hilos conmutados: un mecanismo de cuatro bornes que, según su posición, deja pasar los dos hilos en paralelo o los cruza. Cada cruce que añadas suma un punto de mando. El esquema completo está en conmutada de 3 puntos con cruce.

Cuando el número de puntos crece —una escalera de cuatro plantas, un pasillo largo—, el cableado de cruces se vuelve caro en metros de cable y en cajas. La alternativa clásica es el telerruptor: un relé de enclavamiento en el cuadro gobernado por pulsadores. Con dos hilos de mando compartidos por todos los pulsadores puedes poner los puntos que quieras. Y la alternativa moderna, cuando no hay obra posible, es la conmutada sin cables con mandos de radiofrecuencia.

Conmutadores de empotrar de las series habituales. Para una conmutada necesitas dos mecanismos de tres bornes; para tres puntos, dos conmutadores más un cruce de cuatro bornes.

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Cómo verificar un esquema que no conoces

Corta el IGA del cuadro —no solo el magnetotérmico del alumbrado— y verifica ausencia de tensión con el comprobador en ambas cajas antes de tocar nada. Después, con el circuito muerto y los mecanismos desconectados, usa un polímetro en continuidad: pontea provisionalmente los dos conmutados en un extremo y busca continuidad en el otro. Así identificas qué conductor de la caja A se corresponde con cuál de la caja B, que es la información que no da ningún color.

Para localizar la fase, la forma segura es dejar los conductores separados y aislados, subir el IGA un instante, medir con el comprobador y volver a bajarlo. La fase es la única que tiene tensión permanente respecto a neutro; los conmutados no tienen tensión propia si el otro mecanismo está desconectado.

Errores frecuentes

Confundir el común con una salida: es el fallo número uno. El síntoma es inconfundible: la luz se enciende y se apaga desde un punto, pero desde el otro solo funciona en una de las dos posiciones del primero. Conectar los dos conmutados al mismo borne, con lo que uno de los mecanismos deja de tener efecto. Cortocircuitar fase contra el retorno por unir mal en la caja de derivación, lo que hace disparar el magnetotérmico en cuanto coinciden ciertas posiciones —clásico de las conmutadas mal empalmadas: solo salta en una de las cuatro combinaciones—. Y usar el conductor azul como conmutado sin marcarlo, dejando una trampa para el siguiente que abra la caja.

Un detalle menor pero que da guerra: si al terminar las teclas quedan al revés (una arriba y otra abajo con la luz encendida), no hay ningún error eléctrico. Es intrínseco a la conmutada. Si te molesta, intercambia los dos conmutados en uno de los mecanismos y cambiará la correspondencia.

Cable de 1,5 mm² por colores para rehacer el tramo de conmutados. Conviene usar dos colores distintos entre sí y diferentes del azul y del amarillo-verde.

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Cuándo llamar a un instalador autorizado

Si hay que pasar conductores nuevos entre las dos cajas —eso es modificar la instalación fija y en España corresponde a una empresa instaladora habilitada—. Si te encuentras una conmutada económica que quieres normalizar. Si el circuito no tiene conductor de protección. Y si al abrir las cajas hay empalmes retorcidos con cinta detrás de los mecanismos, que es donde nunca deben estar.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos cables tiene que haber en la caja de un conmutador?

Tres: el común y los dos conmutados. Si solo hay dos, ahí hay un interruptor simple, no un conmutador. Si hay cuatro o más, o es un conmutador doble, o hay conductores de paso hacia otro punto de la instalación.

Enciendo desde un punto pero desde el otro solo a veces. ¿Qué pasa?

Es el síntoma clásico de tener el común mal identificado en uno de los dos mecanismos: la fase o el retorno está conectada a una de las salidas en lugar de al borne común. Corta tensión, localiza el común con el polímetro en continuidad y recolóca los tres conductores.

¿Puedo usar dos interruptores simples para hacer una conmutada?

No. Un interruptor tiene dos bornes y solo abre o cierra; para desviar la corriente por dos caminos hacen falta tres bornes. Al revés sí funciona: un conmutador puede trabajar como interruptor simple dejando una de sus salidas sin usar.

¿Se puede convertir una conmutada existente en un punto de luz inteligente?

Sí, y hay dos caminos. Uno es sustituir ambos mecanismos por pulsadores y meter un módulo con función de conmutación en el techo. Otro es dejar uno de los conmutadores fijo y montar un relé que gobierne el punto. En ambos casos la clave es dónde hay neutro disponible, que depende de la variante de esquema que tengas montada.

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