Temporizador o interruptor horario: dos formas de programar la luz
En las tiendas se venden juntos, en las fichas se describen casi igual y mucha gente los usa como sinónimos, pero responden a preguntas distintas. Uno contesta a «cuánto tiempo»; el otro, a «a qué hora». Elegir mal significa acabar con un aparato que no puede hacer lo que necesitas, por muy caro que sea.
La forma rápida de distinguirlos: si lo que quieres es que algo se apague un rato después de encenderse, necesitas un temporizador. Si lo que quieres es que algo se encienda todos los días a las siete y se apague a las once, necesitas un interruptor horario.
| Criterio | Temporizador | Interruptor horario |
|---|---|---|
| Disparo | Un evento: pulsar, detectar, conectar | La hora del reloj interno |
| Programación típica | De segundos a horas de cuenta atrás | Encendidos y apagados por hora y día de la semana |
| Necesita reloj | No | Sí, con reserva de marcha |
| Formatos habituales | Enchufe, carril DIN, módulo de mecanismo | Enchufe y carril DIN |
| Uso típico | Escalera, extractor, riego por sesión, calefactor | Termo, alumbrado, rótulos, filtro de piscina |
Programar por evento: el temporizador
El temporizador no sabe qué hora es y no le hace falta. Espera un disparo —que alguien pulse, que un detector se active, que le llegue tensión— y a partir de ahí cuenta un intervalo prefijado. Cumplido el plazo, conmuta. Se le llama también minutero, cuenta atrás o retardo a la desconexión.
El caso de manual es el temporizador de escalera de un portal: pulsas en el rellano, la luz aguanta los dos o tres minutos programados y se apaga sola. Da igual que sean las siete de la tarde o las cuatro de la madrugada, porque la referencia no es el reloj sino tu pulsación. La misma lógica sirve para un extractor de baño que sigue funcionando diez minutos tras apagar la luz, para un calefactor de bajo consumo que se apaga a la hora de encenderlo, o para una manguera de riego que echa veinte minutos y corta.
Los modelos de enchufe con cuenta atrás son la versión doméstica y no requieren tocar nada: enchufas, giras el mando o pulsas los minutos y ya está. Los de carril DIN se montan en el cuadro y se disparan con pulsadores repartidos por la instalación, que es como se resuelven los portales y los pasillos comunitarios.
Programar por hora del día: el interruptor horario
El horario lleva un reloj dentro y actúa según él. Los analógicos usan un disco con segmentos —normalmente de 15 o 30 minutos— que se suben o se bajan con el dedo: cada segmento activado es un tramo de encendido. Son baratos, se entienden a la primera y no tienen menús, pero la resolución mínima es la del segmento y no distinguen entre días de la semana.
Los digitales permiten varios programas independientes, con horas exactas al minuto y selección de días o bloques de días. Ahí puedes montar cosas que el analógico no da: encendido de lunes a viernes a una hora y de sábado a domingo a otra. La contrapartida es que la programación se hace con cuatro botones y un display pequeño, y hay que tener el manual cerca la primera vez.
Dos detalles que separan un aparato bueno de uno malo. El primero es la reserva de marcha: la batería o el condensador que mantiene el reloj en hora durante un corte de luz. Los modelos decentes aguantan del orden de días o semanas; los muy baratos pierden la hora en un apagón y siguen conmutando, pero con el horario desplazado, que es peor que no conmutar. El segundo es el cambio automático de horario de verano e invierno, que te ahorra dos visitas al cuadro al año.
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Ver precio en AmazonEnlace de afiliadoEnchufe o carril DIN: dónde va el aparato
El formato de enchufe es la vía sin obra. Se conecta entre la base y el aparato, no requiere tocar la instalación fija, se lleva uno al mudarse y cuesta poco. Su límite es la potencia: al ir por una base de 16 A, el techo práctico está en el entorno de los 3.500 W, y conviene no acercarse al máximo con cargas que trabajen horas seguidas. Sirve de sobra para lámparas, cargadores, un calefactor pequeño, un humidificador o una bomba de acuario. Detalles y modelos en la página del temporizador de enchufe.
El formato de carril DIN vive en el cuadro, ocupa uno o dos módulos y conmuta un circuito completo. Es la opción correcta cuando la carga es fija y va cableada: alumbrado exterior, riego con electroválvula, filtro de piscina, un rótulo o un termo eléctrico. Aguanta mejor el trabajo continuado y queda protegido dentro del cuadro. A cambio, montarlo implica intervenir en la instalación fija: hay que cortar el IGA, verificar ausencia de tensión y, si estás modificando circuitos, contar con un instalador autorizado. La página del temporizador de carril DIN desarrolla los formatos y el conexionado.
Un apunte sobre cargas: los contactos de estos aparatos se especifican para carga resistiva. Con motores, transformadores o fluorescentes —cargas inductivas— la capacidad real baja y el contacto se desgasta antes. Si vas a conmutar una bomba o un motor, sobredimensiona o intercala un contactor.
El astronómico: la tercera vía que casi nadie considera
Hay una situación en la que ninguno de los dos funciona bien, y es la más habitual del alumbrado exterior. Si programas el jardín para que encienda a las 19:00, en diciembre llegarás tarde y en junio lo tendrás encendido dos horas antes de que anochezca. Ajustar el reloj cada mes es un incordio que nadie mantiene.
El interruptor horario astronómico resuelve esto sin sensores: le indicas la localización —normalmente eligiendo la ciudad o introduciendo las coordenadas— y calcula cada día la hora exacta de la puesta y la salida del sol. La luz se enciende al anochecer real de esa fecha y se apaga al amanecer, todo el año, sin tocar nada. Además admite desplazamientos: encender veinte minutos después del ocaso, o apagar a medianoche y volver a encender a las seis para no alumbrar el jardín vacío de madrugada.
Su alternativa clásica es el sensor crepuscular, una célula fotoeléctrica que mide la luz ambiente. Es más barato y reacciona a la realidad —un día de tormenta enciende antes—, pero se ensucia, envejece, puede quedar engañado por un foco cercano y hay que colocarlo donde le llegue luz natural. El astronómico no se ensucia nunca, pero tampoco sabe si está nublado. En instalaciones exigentes se combinan los dos.
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Ver precio en AmazonEnlace de afiliadoElige temporizador si…
- La acción depende de alguien o de algo
Una pulsación, un detector, la apertura de una puerta. La hora es irrelevante.
- Quieres asegurar que algo se apague
Extractor, plancha, calefactor, riego manual. El temporizador es una red de seguridad, no una comodidad.
- El uso es esporádico
Programar un horario para algo que utilizas dos veces por semana no tiene sentido.
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- La rutina se repite todos los días
Termo eléctrico en horas valle, alumbrado de escaparate, filtro de piscina. Ver la guía del temporizador para el termo.
- Nadie va a estar allí para accionar nada
Segunda residencia, local cerrado, riego en ausencia.
- Necesitas distinguir días
Con un modelo digital, laborables y fines de semana pueden tener programas distintos.
Veredicto
No hay ganador porque no hacen lo mismo, y la prueba es que en muchas instalaciones conviven. El termo se gobierna con horario; el extractor del baño, con temporizador; la luz del portal, con temporizador disparado por pulsadores; el jardín, con astronómico. Cada uno resuelve un problema que los otros no pueden resolver.
La recomendación práctica: define primero el disparo —evento u hora—, luego el formato —enchufe si puedes, carril DIN si la carga está cableada— y solo al final mira precio. Y si tu caso es alumbrado exterior, salta directamente al astronómico: cuesta algo más que un horario normal y te ahorra ajustar el reloj cada estación durante los próximos quince años.
Existe una cuarta opción que conviene mencionar: los temporizadores WiFi hacen las dos cosas y además se programan desde el móvil, con la ventaja de sincronizar la hora sola y el inconveniente de depender de la red y de consumir en reposo. Para un termo o un riego que deben funcionar sí o sí, un aparato mecánico o digital sin conexión sigue siendo la apuesta más fiable.