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Temporizador para el termo eléctrico: lo que ahorra y lo que no

Circula una idea muy extendida: que poner un temporizador al termo y encenderlo solo dos horas al día recorta la factura a la mitad. No es así, y conviene decirlo antes de que gastes cincuenta euros en material. Un acumulador eléctrico gasta la energía necesaria para calentar el agua que consumes, más lo que pierde por las paredes del depósito. Encenderlo menos horas no reduce el agua que gastas: solo cambia cuándo se calienta.

Donde sí hay dinero es en dos sitios. El primero, la tarifa horaria: si tienes discriminación horaria, calentar en el periodo valle en vez de en el punta puede suponer una diferencia notable en el kWh para el consumo más grande de la casa. El segundo, las pérdidas del acumulador: un termo mal aislado o colocado en un garaje frío pierde calor todo el día, y limitar las horas en que se recalienta reduce algo esas pérdidas. La cifra realista del conjunto está lejos del 50 % que se lee por ahí, pero el automatismo cuesta poco y se paga con el tiempo.

Material y herramientas

Material: un interruptor horario digital de carril DIN con reserva de marcha (uno o dos módulos, 25-60 €); un contactor modular de 20 o 25 A con bobina de 230 V y contacto adecuado (20-40 €); cable rígido de 1,5 mm² para el circuito de mando y de la sección que ya tenga tu circuito del termo para la fuerza; punteras de conexión; y, si quieres control fino, un enchufe o módulo con medida de consumo para saber qué gasta realmente.

Herramientas: comprobador de tensión bipolar, destornillador plano de 3,5 mm y de estrella, pelacables, alicates de corte, crimpadora de punteras y una linterna. Trabajar en un cuadro con la luz del móvil en la boca es cómo se cometen los errores.

Interruptores horarios digitales de carril DIN con reserva de marcha y cambio de hora automático. Para el termo interesa uno con al menos dos programas diarios y programación semanal, para poder distinguir laborables de fin de semana.

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Antes de tocar el cuadro

Corta el IGA y verifica la ausencia de tensión con un comprobador bipolar en todos los bornes que vayas a manipular. El circuito del termo suele ser de los que más carga llevan de la casa, y un descuido ahí no perdona. Ten presente además que modificar la instalación fija exige en España instalador autorizado: añadir un contactor y un reloj al cuadro es una modificación, no un cambio de bombilla.

Comprueba también cuál es el automático del termo. Lo habitual es un magnetotérmico de 16 A con cable de 2,5 mm², dedicado. Si tu termo comparte circuito con otras cosas, resuelve eso primero: el orden de aparatos y los circuitos que exige el REBT están en la guía del cuadro eléctrico de vivienda.

Montaje paso a paso

  1. Identifica el circuito. Baja el automático de 16 A del termo y confirma que el termo se queda sin tensión y el resto de la casa no. Etiquétalo.
  2. Corta el general y verifica ausencia de tensión. No basta con bajar el automático del termo: vas a trabajar entre bornes del cuadro con el embarrado cerca.
  3. Haz sitio en el carril. Necesitas entre tres y cuatro módulos libres: uno o dos para el reloj y dos para el contactor. Si el cuadro está lleno, esto se resuelve antes de comprar nada.
  4. Monta el contactor sobre el carril, aguas abajo del automático del termo. La fuerza entra por sus bornes de entrada y sale hacia el termo.
  5. Monta el interruptor horario junto al contactor. Alimenta el reloj entre fase y neutro por sus bornes de alimentación, no por los del contacto: es el error de cableado más repetido.
  6. Cablea el mando. El contacto de salida del reloj lleva fase a un extremo de la bobina del contactor (A1); el otro extremo (A2) va a neutro. Con eso, cuando el reloj cierra, el contactor pega y el termo recibe tensión.
  7. Aprieta bien todos los bornes y tira suavemente de cada conductor. Un borne flojo en un circuito de 2.000 W es un punto caliente garantizado.
  8. Da tensión y pon en hora. Fecha, hora, huso y cambio estacional antes que los programas. Si el aparato es nuevo, deja que cargue su reserva de marcha unas horas antes de confiar en ella.
  9. Programa la franja. Empieza con una ventana amplia —por ejemplo cuatro horas nocturnas— y ve recortando en semanas sucesivas hasta que el agua caliente empiece a quedarse corta. Ese es tu punto óptimo, no el que diga un foro.
  10. Deja el modo manual accesible. Prácticamente todos los relojes tienen anulación manual: apúntala en una etiqueta dentro del cuadro, porque el día que vengan visitas la vas a necesitar.

Contactores modulares de 20-25 A con bobina de 230 V. Es la pieza que lleva la corriente del termo y la que hay que dimensionar bien; los de funcionamiento silencioso evitan el zumbido si el cuadro está en el pasillo.

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Por qué el contactor y no el reloj directo

Un termo de 1.500-2.000 W tira entre 6,5 y 9 A. Sobre el papel, el contacto de 16 A de un reloj lo aguanta. En la práctica, dos maniobras diarias durante diez años son más de siete mil ciclos con una carga resistiva importante, y el contacto acaba deteriorado. Cuando falla, no siempre deja de encender: a veces se queda pegado y el termo pasa a funcionar sin control. Un contactor de 25 € es la pieza sacrificable, y además está diseñado precisamente para eso. Los formatos y anchuras están detallados en la página del temporizador de carril DIN.

Legionela: el punto que casi nadie menciona

La bacteria de la legionela prolifera en agua estancada templada, aproximadamente entre 20 y 45 °C, y deja de multiplicarse por encima de los 50 °C. Un termo que se mantiene a 40 °C «para gastar menos» está exactamente en la franja peligrosa, sobre todo si el depósito tiene volumen y no se vacía del todo a diario.

La recomendación sensata para un acumulador doméstico es mantener el termostato en torno a 60 °C y, si por lo que sea trabajas a temperatura más baja, subir periódicamente —una vez por semana es la pauta habitual— a 60-70 °C durante un rato para higienizar el depósito. Si además el termo va a estar semanas sin uso, en una segunda residencia, haz ese ciclo de calentamiento antes de volver a consumir agua caliente y deja correr el agua unos minutos.

Programar el termo con un temporizador no es incompatible con esto, pero sí obliga a pensarlo: la franja programada tiene que ser suficiente para alcanzar la temperatura de consigna, no solo para templar el agua. Un termo que nunca llega a los 60 °C porque le has dado dos horas escasas es a la vez menos seguro y no especialmente más barato.

Errores frecuentes

Alimentar el reloj por los bornes del contacto. La pantalla no enciende y el circuito no maniobra. Los bornes de alimentación están serigrafiados aparte.

Poner un temporizador de enchufe. El termo casi nunca va a una base Schuko, y aunque fuera así, ese contacto no está pensado para esa carga repetida.

Comprar un reloj sin reserva de marcha. Cada corte de luz te descoloca el programa, y como el termo funciona de madrugada, tardarás días en darte cuenta.

Reducir la ventana hasta el límite. Si el agua sale templada a la segunda ducha, has ahorrado en energía lo que gastas en incomodidad, y encima estás rondando la franja de temperatura problemática.

Suponer el ahorro en vez de medirlo. Un módulo con medida de consumo o un medidor de consumo te dice en dos semanas cuántos kWh se lleva el termo antes y después. Sin ese dato, todo son conjeturas.

Cuándo llamar al instalador

Si el cuadro no tiene espacio y hay que sustituirlo; si el circuito del termo no está diferenciado; si el cuadro es antiguo, sin diferencial o con material de baquelita; si el termo es trifásico o de gran capacidad; o simplemente si al abrir el cuadro no reconoces con seguridad qué es cada cosa. Todo lo que sea modificar la instalación fija corresponde a un instalador autorizado, y en muchos casos con boletín.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto se ahorra realmente con un temporizador en el termo?

El ahorro energético por apagarlo unas horas es modesto: se limita a reducir parte de las pérdidas del depósito, que en un termo bien aislado son pequeñas. El ahorro económico serio viene de desplazar el calentamiento al periodo de tarifa más barata. Si no tienes discriminación horaria, la mejora esperable es pequeña.

¿A qué temperatura debe estar el termo?

En torno a 60 °C para un acumulador doméstico. Por debajo de 50 °C el agua estancada entra en la franja en la que la legionela prolifera. Si trabajas a menos temperatura por confort o consumo, programa un ciclo semanal de calentamiento alto.

¿Cuántas horas hay que programar?

Depende del volumen del depósito y de la potencia de la resistencia. Un termo de 80 litros con resistencia de 1.500 W necesita del orden de tres horas para pasar de frío a temperatura de consigna, menos si solo tiene que reponer parte del volumen. Empieza con margen y recorta observando el resultado.

¿Puedo usar un enchufe WiFi en lugar del reloj?

Para el termo, normalmente no: no va a una base Schuko y la carga es alta para el relé de un enchufe inteligente. Sí existe la versión de cuadro con radio, que puede excitar el contactor igual que un reloj y añade control desde el móvil; lo tratamos en la página del temporizador WiFi.

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