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Cuadro eléctrico de vivienda: qué lleva dentro y en qué orden

Abrir la tapa del cuadro y encontrarse doce palancas idénticas sin una sola etiqueta es la situación más común de las viviendas españolas. Cuando salta algo, empieza el juego de bajar y subir a ciegas hasta dar con la línea, y en el camino se reinicia el router, se descongela medio congelador y nadie apunta nada para la próxima vez. Entender el cuadro no es un capricho técnico: es lo que separa resolver un incidente en dos minutos de pasar una tarde a oscuras.

Esta guía recorre el cuadro de una vivienda tal y como lo exige el REBT: qué elementos lo componen, en qué orden van, cuántos circuitos corresponden según el grado de electrificación y cómo dejarlo etiquetado para que la siguiente persona que lo abra —tú dentro de dos años, o un electricista de urgencia— sepa dónde tocar.

Antes de nada: cómo se trabaja con seguridad

Manipular el interior de un cuadro exige un procedimiento fijo, sin atajos: corta el interruptor general automático, verifica con un comprobador de tensión bipolar que no hay tensión entre fase y neutro ni entre fase y tierra en los bornes donde vas a trabajar, y avisa a quien esté en casa para que nadie lo suba mientras tienes las manos dentro. Ten muy presente que la parte anterior al IGA —el ICP y los conductores que vienen del contador— sigue con 230 V aunque el general esté bajado. Y lo esencial: en España, modificar la instalación fija de una vivienda corresponde a un instalador autorizado, que es quien emite el certificado. Identificar, etiquetar y observar puedes hacerlo tú; sustituir aparatos y cambiar cableado, no.

Los elementos, en el orden en que la corriente los atraviesa

1. El control de potencia. Es lo primero que encuentra la corriente al entrar. Durante décadas fue un ICP físico, un pequeño automático dentro de una caja precintada por la compañía, cuyo calibre correspondía a la potencia contratada. Con los contadores digitales telegestionados esa función la asume el maxímetro integrado en el propio contador: mide la potencia demandada y corta cuando superas la contratada, así que en muchos cuadros modernos el hueco del ICP está vacío o directamente no existe. Si el tuyo lo tiene y está precintado, no se toca.

2. El interruptor general automático. El IGA es el primer elemento que sí es tuyo y el que hay que bajar antes de tocar nada. Siempre bipolar, corta fase y neutro, y su intensidad depende del grado de electrificación: 25 A en electrificación básica de 5.750 W y 40 A en electrificación elevada de 9.200 W. Su papel completo está desarrollado en la página del interruptor general automático.

3. La protección contra sobretensiones. Los descargadores de sobretensión transitoria ocupan uno o dos módulos junto al general y son hoy la norma en instalaciones nuevas. Protegen la electrónica de la casa frente a las puntas que llegan por la red tras una descarga atmosférica o una maniobra de la distribuidora.

4. Los diferenciales. Vigilan la corriente que se fuga a tierra —a través de un aislamiento roto o de una persona— y son la protección que salva vidas. En vivienda, sensibilidad de 30 mA y calibre de 40 A. El reglamento obliga a instalar un diferencial por cada cinco circuitos, de modo que una electrificación básica de cinco circuitos se resuelve con uno y una elevada de ocho o nueve necesita dos. Repartirlos con criterio importa: no cuelgues la nevera y el congelador del mismo diferencial que el circuito de exterior, porque un chaparrón te deja la comida perdida.

5. Los magnetotérmicos de cada circuito. Cuelgan de los diferenciales y protegen el cable de cada línea frente a sobrecargas y cortocircuitos. Son los que el sector sigue llamando PIA en presupuestos y albaranes.

Ese orden no es negociable: control de potencia, general, sobretensiones, diferenciales y, por último, automáticos de circuito. Colgar un magnetotérmico directamente del general, saltándose el diferencial, es un fallo grave que aparece con más frecuencia de la deseable en instalaciones ampliadas por cuenta propia.

Los circuitos según el REBT

La ITC-BT-25 define los circuitos interiores de una vivienda con su protección y su sección. Estos son los que vas a encontrar:

CircuitoQué alimentaAutomáticoSección
C1Iluminación10 A1,5 mm²
C2Tomas de uso general y frigorífico16 A2,5 mm²
C3Cocina y horno25 A6 mm²
C4Lavadora, lavavajillas y termo20 A4 mm²
C5Tomas de baño y de cocina16 A2,5 mm²

Esos cinco son el mínimo de la electrificación básica. La elevada añade los que hagan falta: C6 y C7 como refuerzo de iluminación y tomas cuando la vivienda es grande, C8 para calefacción eléctrica (25 A, 6 mm²), C9 para aire acondicionado (25 A, 6 mm²), C10 para secadora (16 A, 2,5 mm²), C11 para automatización y control (10 A, 1,5 mm²) y C12 para circuitos adicionales de los anteriores. Si vas a montar climatización, el dimensionado concreto está en la guía del magnetotérmico para aire acondicionado.

Dos aclaraciones útiles. La primera: el circuito C4 puede subdividirse en C4.1, C4.2 y C4.3 —uno por electrodoméstico— y entonces cada uno se protege con 16 A y 2,5 mm². La segunda: el número de tomas por circuito también está limitado, y superarlo es lo que convierte un C2 en una línea que salta cada vez que coinciden el microondas y el aspirador.

Cuántos módulos necesitas

Todo el material de cuadro se mide en módulos de 17,5 mm. Haz la cuenta antes de comprar la caja:

En la práctica, una electrificación básica con cinco circuitos cabe holgada en una caja de 12 módulos; una elevada con dos diferenciales y nueve circuitos pide 24, repartidos en dos filas. Las cajas de empotrar de 24 módulos rondan habitualmente los 25-45 € según marca y acabado, y la diferencia respecto a una de 12 no justifica quedarse corto.

Cuadros de empotrar y de superficie con carril DIN y puerta, en 12, 24 y 36 módulos, para ampliar o renovar la caja completa.

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El etiquetado: cinco minutos que valen por diez averías

Un cuadro sin rotular es un cuadro a medias. El sistema que funciona es sencillo: una etiqueta por automático con el circuito y la estancia («C2 · enchufes salón y pasillo»), no solo el número reglamentario, porque nadie recuerda qué era el C4 a las once de la noche. Usa portaetiquetas del propio cuadro o etiquetas impresas resistentes: el rotulador sobre cinta aislante se borra en dos veranos.

Completa el trabajo con un esquema unifilar pegado en la cara interior de la puerta, indicando qué diferencial gobierna qué automáticos. Y anota la fecha de la última revisión, junto con un recordatorio de pulsar mensualmente el botón de test de cada diferencial: es la única forma de saber que el mecanismo sigue vivo.

Errores frecuentes

Un solo diferencial para toda la casa. Cumple a duras penas y garantiza que cualquier fuga deje la vivienda entera sin luz, incluida la nevera si te vas de fin de semana.

Automáticos sobredimensionados. Poner un 20 A en un circuito de iluminación de 1,5 mm² porque «así no salta» deja el cable sin protección real.

Neutros compartidos entre circuitos. Provocan disparos del diferencial imposibles de diagnosticar y anulan el corte del automático.

Cuadro sin ventilación o forrado de muebles. Los bimetálicos disparan antes cuando el cuadro trabaja a 45 grados. Ese armario de la entrada que lo tapa es un problema real en verano.

Bornes flojos. Es la primera causa de calentamiento en cuadros con años. Un apriete al par que indique el fabricante, normalmente 2-2,5 N·m, y una revisión visual anual buscando plástico amarilleado.

Kits de etiquetas y accesorios de cuadro —peines, tapas ciegas y portaetiquetas— para dejar la instalación identificada y cerrada como es debido.

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Cuándo hay que renovar el cuadro entero

Si encuentras fusibles de porcelana, automáticos con poder de corte de 3 kA, ausencia de diferencial o cables con aislamiento de goma agrietada, el cuadro no se parchea: se sustituye. Lo mismo si vas a contratar más potencia, instalar un punto de recarga para coche eléctrico o poner autoconsumo, porque en todos esos casos hace falta un boletín nuevo y la instalación tiene que cumplir el reglamento vigente. Un instalador autorizado te dirá en una visita si tu cuadro admite ampliación o toca empezar de cero.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos diferenciales necesita mi vivienda?

Uno por cada cinco circuitos como mínimo reglamentario. En la práctica conviene repartir por zonas: uno para cocina y zona húmeda, otro para el resto, y si hay exterior o piscina, uno propio. Los criterios de elección están en la página del interruptor diferencial.

¿Qué pasa si mi cuadro no tiene ICP?

Es lo normal con contador digital: el control de potencia lo hace el maxímetro del propio contador y el hueco del ICP queda vacío. No falta nada, siempre que el IGA esté correctamente dimensionado.

¿Puedo cambiar yo un magnetotérmico que ha fallado?

Técnicamente es sencillo con el cuadro sin tensión, pero cualquier intervención sobre la instalación fija corresponde a un instalador autorizado y puede afectar al seguro del hogar. El procedimiento completo, con sus precauciones, está en la guía de instalación de un magnetotérmico.

¿Dónde debe ir situado el cuadro?

En un lugar accesible, no en un armario cerrado bajo llave ni detrás de la lavadora, con la parte inferior de los mecanismos a una altura razonable respecto al suelo y libre de humedad. Las alturas de mecanismos y cuadros están recogidas en la guía de altura de interruptores según normativa.

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