Detector de movimiento empotrable: casi invisible en el falso techo
Cuando el techo es de escayola o de pladur y no quieres una carcasa blanca de doce centímetros colgando en mitad del pasillo, el formato empotrable resuelve el problema estético de un plumazo: lo único que asoma es una lente del tamaño de una moneda, o incluso un anillo de 20 mm en los mini sensores. Todo el cuerpo del aparato, con su relé y sus potenciómetros, queda escondido en el plenum.
Ese mismo diseño es el que impone las tres condiciones que hay que comprobar antes de comprar: necesitas hueco por encima, necesitas una corona del diámetro exacto y necesitas asumir que los ajustes van a quedar en un sitio incómodo. Vale la pena saberlo antes de hacer el agujero.
Diámetros de corte y espacio por detrás
No hay un estándar único. Los mini detectores, pensados para acompañar a un downlight, piden un taladro de 20 a 30 mm. Los empotrables de gama media, con detección de 360° y potenciómetros propios, se mueven entre 55 y 70 mm, que casualmente coincide con las coronas de 60 y 68 mm que ya usas para los focos y para las cajas de mecanismo. Los de presencia profesionales pueden llegar a 80 mm.
Por detrás hacen falta entre 40 y 70 mm libres. En un falso techo de pladur con perfilería sobra sitio, pero comprueba que el perfil no cae justo donde quieres el agujero; en un techo de escayola pegado directamente al forjado, muchas veces no hay espacio y el detector empotrable queda descartado. Antes de coronar, hazte con un detector de metales o una linterna y un espejo de inspección: cortar sobre un perfil o sobre una manguera de otro circuito es un mal rato caro.
Los dos tipos que vas a encontrar
Mini PIR de dos hilos. El más barato, entre 6 y 15 €. Lleva un triac o un relé diminuto, se instala en serie con la lámpara y ocupa nada. Su límite es la potencia: muchos declaran solo 100-300 W y, lo que es más importante, exigen una carga mínima. Con un solo downlight LED de 7 W puede que el detector no arranque o que la luz se quede con un brillo residual, porque la corriente que el propio sensor necesita para alimentarse pasa a través de la lámpara. Con tres o cuatro focos ya funciona bien.
Empotrable de tres hilos con neutro. Entre 20 y 60 €. Tiene fase, neutro y salida independiente, así que no depende de la carga para alimentarse y no da brillos fantasma. Es el que se monta en instalación nueva o cuando el falso techo tiene neutro accesible, cosa habitual porque la caja de derivación suele estar ahí mismo. Los hay tanto PIR como de alta frecuencia; la versión HF, además, puede montarse totalmente oculta sobre una placa fina, porque la microonda atraviesa la escayola mientras que el infrarrojo no.
Detectores empotrables para falso techo. Comprueba dos datos antes de pedir: el diámetro de corte y si el modelo es de dos o de tres hilos.
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- Diámetro de corte y profundidad
Los dos datos, no solo el primero. Un modelo de 60 mm de corte que necesita 70 mm de fondo no entra en un falso techo de 50 mm de cámara.
- Carga mínima y carga máxima
La máxima en LED ronda 200-400 W en los de tres hilos y baja mucho en los mini. La mínima solo aparece en los de dos hilos y es la que provoca el clásico «parpadea» o «se queda encendida floja» cuando cuelgas un único LED de pocos vatios.
- Cobertura a tu altura de techo
Un empotrable de 360° a 2,5 m cubre unos 5-6 m de diámetro para movimiento amplio y bastante menos para gestos pequeños. Para un pasillo de 8 m harán falta dos, con las salidas en paralelo.
- Acceso a los ajustes
Algunos llevan los potenciómetros en la propia cara vista, junto a la lente; otros los esconden en el lateral del cuerpo y obligan a desmontar el aparato para tocar el TIME. La diferencia se nota mucho el día del ajuste fino.
- Muelles o clips de retención
Los buenos llevan muelles metálicos que agarran la placa sin marcarla. Los clips de plástico rígido acaban partiéndose al segundo desmontaje y el detector se queda colgando del cable.
- Versión HF si el falso techo es fino
La alta frecuencia atraviesa una placa de escayola de 10-13 mm, así que puedes esconder el aparato entero y no ver nada. Ojo: también atraviesa el tabique lateral, y ahí es donde aparece el vecino que enciende tu luz.
Cómo se conecta
En el de tres hilos, la fase entra por L, el neutro por N y la salida L' sube a la luminaria. El neutro de la lámpara va directo desde la caja de derivación. En el de dos hilos, el detector se intercala en la fase entre el interruptor (o directamente entre la caja) y la lámpara, exactamente igual que un interruptor: no hay neutro que conectar.
Como en cualquier trabajo en el techo, corta el IGA del cuadro antes de meter la mano en la caja de derivación y verifica ausencia de tensión con un buscapolos o, mejor, con un comprobador bipolar. En una caja de derivación de pasillo suelen convivir dos o tres circuitos y el hecho de que la lámpara esté apagada no dice nada del resto del mazo. Si tienes que abrir un circuito nuevo, la intervención en la instalación fija corresponde a un instalador autorizado. El procedimiento completo, con esquema, está en la guía de instalación de un detector de movimiento.
Dónde luce y dónde no
El empotrable brilla en pasillos de vivienda con falso techo, recibidores, vestidores y aseos: desaparece visualmente y encaja con la línea de focos. También en oficinas, que es su mercado natural, casi siempre en versión de presencia.
Donde no compensa es en garajes de obra, trasteros y exteriores, sitios donde no hay falso techo o donde la estética da igual: allí un detector de superficie de 360° cuesta lo mismo, se instala en la mitad de tiempo y tiene los ajustes a mano. Y si lo que quieres es detección con la gente quieta —un despacho, un aseo de uso largo— el formato empotrable existe también en detector de presencia por alta frecuencia, que es la tecnología adecuada para ese caso.
Mini sensores de 20-30 mm para colar junto a la línea de downlights sin que se note. Revisa la carga mínima si vas a colgar un solo foco LED.
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Comprar por el precio y descubrir que el modelo pide 40 W mínimos cuando el pasillo lleva dos focos de 6 W. Cortar el agujero pegado a la pared, con lo que la mitad del cono de detección se pierde contra el tabique. Montarlo a menos de 50 cm de un downlight de driver caliente, que provoca reenganches. Y dejarlo justo encima de la puerta de entrada: como el PIR detecta peor el movimiento frontal, quien entra camina hacia el eje del sensor y tarda en ser visto; dos metros más adentro funciona mucho mejor. El resto de opciones de montaje están comparadas en el hub de detectores de movimiento.
Preguntas frecuentes
¿Qué diámetro de corona necesito?
Depende del modelo: 20-30 mm en los mini, 55-70 mm en los empotrables completos. Es el dato que debes buscar antes de comprar, porque una corona de 68 mm no arregla un aparato pensado para 55.
¿Por qué la luz se queda encendida floja al apagar?
Es el síntoma típico de un detector de dos hilos con una carga LED demasiado pequeña: la corriente que el sensor necesita para alimentarse atraviesa el driver y basta para que emita algo de luz. Se corrige añadiendo más puntos de luz, montando un condensador de bypass en el portalámparas o cambiando a un modelo de tres hilos con neutro.
¿Puedo esconderlo por completo detrás de la escayola?
Con un PIR no, porque necesita ver la escena y la placa bloquea el infrarrojo. Con un detector de alta frecuencia sí: la microonda atraviesa 10-13 mm de escayola sin problema, y hay modelos diseñados expresamente para instalarse ocultos.
¿Sirve para conmutar varios focos LED?
Sí, respetando la carga LED declarada, que suele ser bastante inferior a la de incandescente por el pico de arranque de los drivers. Si vas a colgar toda una línea de focos, el detector debe accionar un contactor y no la carga directamente.