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Detector de presencia: el sensor que no te deja a oscuras cuando estás quieto

Hay una escena que se repite en miles de oficinas: alguien lleva veinte minutos concentrado delante del ordenador y de pronto la luz se apaga. Levanta el brazo, agita la mano hacia el techo y la luz vuelve. Ese aparato del techo es un detector de movimiento infrarrojo, y su limitación es estructural: solo ve cambios de calor entre los sectores de su lente. Si no cruzas su campo de visión, para él la sala está vacía. El detector de presencia existe justamente para resolver eso.

La diferencia no es de calidad ni de precio, es de física. Un sensor de presencia detecta micromovimientos: el desplazamiento de una mano sobre el teclado, el movimiento del tórax al respirar, el balanceo de alguien sentado en una silla. Con eso mantiene la luz encendida mientras haya una persona dentro, no mientras haya alguien paseando.

Cómo consigue detectar a alguien inmóvil

Hay dos tecnologías en el mercado y conviene distinguirlas porque se comportan de forma muy distinta.

Alta frecuencia (HF) o microondas. El detector emite una onda de radio, típicamente en torno a 5,8 GHz, y escucha el eco. Si un objeto dentro del campo se mueve, la frecuencia del eco cambia ligeramente: es el efecto Doppler de toda la vida. Como analiza desplazamiento y no calor, un movimiento de pocos centímetros ya basta. Su gran virtud es también su gran problema: la onda atraviesa pladur, madera, puertas huecas y cristal, así que un detector con la sensibilidad al máximo en un despacho de tabique fino se dispara cuando pasa alguien por el pasillo.

mmWave de 24 o 60 GHz. Es la evolución reciente, la que ha popularizado la domótica doméstica en los últimos años. Trabaja con una longitud de onda milimétrica que le permite medir distancias con mucha resolución, distinguir entre una persona y una cortina en movimiento y, en los modelos con varias zonas, decir en qué parte de la sala está alguien. Detecta la respiración de una persona dormida. A cambio, tarda unos segundos en confirmar que la sala se ha quedado vacía y su ajuste requiere más paciencia.

Muchos detectores profesionales de gama alta combinan las dos cosas: exigen que el PIR y la microonda coincidan para encender (lo que elimina falsos disparos) y basta con que la microonda siga activa para mantener la luz. Es la configuración más fiable, y también la más cara. Si quieres el enfrentamiento tecnológico completo, lo tienes en PIR o microondas: cuál elegir.

Dónde compensa de verdad y dónde es tirar el dinero

El detector de presencia brilla en espacios de permanencia con poca actividad corporal. Un despacho individual, una sala de reuniones, una biblioteca, un puesto de trabajo. También en aseos, que es el otro caso clásico: el usuario entra, cierra la puerta del cubículo y desaparece del campo de visión del PIR, con el resultado incómodo de siempre. Un HF montado en el techo del aseo sigue viéndolo a través de la mampara.

En cambio, en un pasillo, una escalera o un garaje, un detector de presencia no aporta nada frente a uno de movimiento: allí la gente pasa, no permanece. Pagar el triple por detección de micromovimiento en un pasillo es dinero perdido, y encima aumentas el riesgo de que la luz se quede encendida por el movimiento de una puerta batiente. Para esos sitios, un detector de movimiento de techo convencional es mejor herramienta.

Qué mirar antes de comprar

Detectores de presencia HF y mmWave para techo, con ajuste de sensibilidad. Comprueba que el modelo declare regulación de LUX y no solo temporización.

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Qué modelos tiene sentido mirar

Gama profesional cableada. Steinel, Legrand, Theben y Orbis tienen familias específicas de presencia para oficina, con montaje empotrado en falso techo y diámetros de cobertura declarados por separado para movimiento amplio (8-10 m) y para actividad sentada (4-6 m). Ese doble dato es la señal de que estás ante un detector de presencia de verdad y no ante un PIR rebautizado. Se mueven entre 60 y 150 €.

Gama HF genérica. Los detectores de alta frecuencia de 5,8 GHz sin marca, que verás por 12-20 €, funcionan sorprendentemente bien en un trastero o en un aseo pequeño. Sus pegas: rango de ajuste corto, tolerancia amplia y ninguna garantía de repuesto.

mmWave con conexión a domótica. Los sensores de 24 GHz de plataforma Tuya y los de 60 GHz que empiezan a integrarse por Zigbee y Matter no cortan la carga: alimentados por USB, publican estado de presencia y distancia para que tu sistema decida. Es lo más fino que hay para una habitación, y lo tratamos junto al resto de sensores conectados en detectores de movimiento WiFi.

Sensores mmWave de 24 GHz para automatizaciones: presencia real en una habitación, sin la latencia del infrarrojo.

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Los tres errores que arruinan una instalación de presencia

El primero es montarlo sobre una unidad de aire acondicionado o cerca de un ventilador: la corriente de aire mueve papeles y cortinas, y la microonda lo interpreta como actividad. El segundo es dejar la sensibilidad de fábrica en un edificio de pladur, con el resultado de que la luz del despacho vive encendida. El tercero, más sutil, es no bajar el TIME durante las pruebas: con la temporización en quince minutos no puedes comprobar nada, porque cada intento te obliga a esperar. Empieza al mínimo, ajusta la cobertura y sube el tiempo al final, tal como explicamos en la guía de ajuste de LUX, TIME y SENS.

Para elegir entre esta tecnología y el infrarrojo clásico, el resto de opciones está ordenado en el hub de detectores de movimiento, y la comparativa directa de conceptos en detector de presencia o de movimiento.

Preguntas frecuentes

¿Un detector de presencia me detecta a través de la pared?

Los de alta frecuencia y mmWave sí atraviesan tabiques finos, puertas de madera hueca y cristal. Por eso el ajuste de sensibilidad no es opcional: hay que bajarlo hasta que deje de reaccionar al pasillo o a la habitación contigua. A través de un muro de hormigón o de ladrillo macizo no pasa.

¿Emiten radiación peligrosa?

La potencia radiada de un detector HF doméstico está en el orden de milivatios, muy por debajo de la de un teléfono móvil pegado a la oreja o de un router WiFi. Están sujetos a las mismas normativas de compatibilidad electromagnética que cualquier equipo de radio doméstico.

¿Puedo usar uno en el baño de casa?

Sí, y es de los mejores sitios: resuelve el apagado con alguien en la ducha, que un PIR no ve por el vapor y la mampara. Mira que el modelo declare un grado de protección adecuado a la zona del baño donde lo montes y respeta los volúmenes de protección del REBT.

¿Cuánto consume en reposo?

Un detector HF cableado ronda 0,5-1 W, algo más que un PIR porque el emisor de radio trabaja de forma continua. Son unos 4-9 kWh al año.

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