Magnetotérmico bipolar: dos polos, dos módulos y una razón de peso
Un electricista veterano te dirá que el neutro «no muerde». Es verdad la mayoría de las veces y es falsa justo cuando importa: basta con que alguien haya invertido fase y neutro en una toma, con que un neutro venga flotando de un cuadro mal repartido o con que la instalación sea vieja y sin garantías, para que ese conductor azul esté a 230 V respecto a tierra. El magnetotérmico bipolar es la respuesta a esa incertidumbre: abre los dos conductores activos a la vez y deja el circuito realmente muerto.
En el catálogo aparece como 2P, y su formato clásico son dos módulos DIN, es decir 35 mm de ancho en el carril. Hay dos familias que conviene no confundir: el 2P con ambos polos protegidos, que lleva disparo térmico y magnético en cada uno, y el 1P+N, que protege solo la fase y arrastra el neutro. Los dos cortan; solo uno vigila las dos vías.
Qué cambia respecto al unipolar
El magnetotérmico unipolar, de un módulo, corta la fase y nada más. Cuando lo bajas para cambiar una lámpara, el neutro de ese punto de luz sigue conectado al resto de la instalación. Si el circuito está bien construido no pasa nada, pero si un vecino de circuito tiene un defecto o la conexión del neutro está compartida, puedes encontrarte tensión donde no debería haberla. El bipolar elimina esa duda de raíz.
Hay una segunda diferencia menos obvia. En el 2P con doble protección, cada polo tiene su bimetálico. Eso significa que en instalaciones donde la corriente puede repartirse de forma anómala —esquemas IT, generación distribuida, grupos electrógenos— cualquiera de los dos conductores que se sobrecargue provoca el disparo. En una vivienda monofásica corriente, la ventaja práctica es escasa; en un taller con soldadura o un local con inversor solar, deja de ser teórica.
| Formato | Módulos | Corta fase | Corta neutro | Protege neutro |
|---|---|---|---|---|
| 1P (unipolar) | 1 | Sí | No | No |
| 1P+N (DPN estrecho) | 1 | Sí | Sí | No |
| 1P+N clásico | 2 | Sí | Sí | No |
| 2P doble protección | 2 | Sí | Sí | Sí |
Si el criterio que te mueve es el espacio y no la protección del neutro, el formato que buscas es el magnetotérmico DPN de un solo módulo, que hace lo mismo que un 1P+N en la mitad de sitio.
Dónde la norma pide corte omnipolar
El REBT no obliga a poner bipolares en todos los circuitos interiores de una vivienda: con el diferencial cortando ambos conductores y un unipolar por circuito, la instalación es reglamentaria. Lo que sí exige corte omnipolar —fase y neutro simultáneamente— es en la cabecera. Por eso el interruptor general automático de cualquier vivienda es bipolar, sin excepción.
El corte de los dos conductores se vuelve obligatorio o muy recomendable en varios escenarios más:
- Cabecera de subcuadro
Todo cuadro secundario —garaje, trastero, caseta de piscina, taller en el sótano— debe poder aislarse por completo desde su propio interruptor. Ahí el bipolar no es una opción estética: es lo que permite trabajar en ese subcuadro con el general de la casa arriba.
- Locales húmedos y a la intemperie
Riego, iluminación de jardín, bomba de piscina, tomas de terraza. La humedad puede establecer caminos de fuga hacia tierra desde el propio neutro, así que interesa aislar los dos polos.
- Instalaciones sin toma de tierra fiable
Pisos antiguos donde la tierra es un cable suelto o directamente no existe. Si no puedes confiar en el potencial de referencia, no puedes suponer que el neutro esté a cero voltios.
- Circuitos con generación propia
Con placas solares o baterías, la energía puede entrar por el lado que no esperas. El corte de los dos conductores evita realimentaciones a través del neutro.
- Equipos que se manipulan a menudo
Un cuadro de taller donde se cambian máquinas, un circuito de laboratorio doméstico o una toma de caravana. Cada vez que alguien mete la mano, el corte doble compensa los dos módulos que ocupa.
Bipolares de carril DIN en las intensidades habituales (16, 20, 25, 32 y 40 A), curva C y 6 kA de poder de corte para cabecera y subcuadros.
Ver precio en AmazonEnlace de afiliadoCómo elegir la intensidad y la curva
La regla no cambia por ser bipolar: el automático protege el cable, no el aparato. Un circuito de tomas de 2,5 mm² empotrado en tubo admite 16 A como límite de diseño en vivienda; uno de 4 mm², 20 o 25 A según el montaje; uno de 6 mm² llega a 32 A. Poner un bipolar de 25 A sobre cable de 2,5 mm² es un error grave: el cable se calienta hasta degradar el aislamiento mucho antes de que el bimetálico se decida a abrir. Tienes el detalle circuito a circuito en la guía de secciones de cable.
Para la curva, el reparto habitual es sencillo. Curva C en casi todo lo doméstico. Curva B cuando la línea es larga y la corriente de cortocircuito en el extremo puede quedarse baja, o en instalaciones aisladas con inversor. Curva D solo si aguas abajo hay un motor con arranque directo o un transformador que da picos brutales al conectar. La guía de curvas B, C y D lo explica con las intensidades de disparo reales.
Y el poder de corte: 6 kA en cabecera de vivienda y subcuadro. El 4,5 kA solo tiene sentido en circuitos terminales alejados del transformador, y ni siquiera ahorra tanto. Está desarrollado en la página sobre el poder de corte en kA.
Montaje: lo que se hace mal
Antes de abrir el cuadro, baja el general, verifica con un comprobador de tensión que los bornes están muertos y trabaja siempre con la instalación sin alimentar; cualquier modificación de la instalación fija la debe ejecutar y certificar un instalador autorizado.
El error más repetido es alimentar un bipolar por abajo cuando el fabricante marca la entrada arriba. La mayoría de los automáticos modernos admiten alimentación indistinta, pero no todos, y en los que no la admiten el arco de apertura se sopla en la dirección equivocada. Lee el frontal antes de peinar.
El segundo error es respetar el bipolar en el cuadro y traicionarlo en la instalación: si el neutro de ese circuito lleva un puente con el de otro en alguna caja de derivación, el corte bipolar deja de aislar nada y encima provocas disparos del diferencial imposibles de diagnosticar. Cuando montes un bipolar, sigue el neutro hasta el final.
El tercero es olvidarse del peine. Los peines bipolares llevan dos pistas y una orientación concreta de fase y neutro; si mezclas marcas o inviertes el peine, alimentas el neutro por el borne de fase. Repasa el proceso completo en la guía de instalación de un magnetotérmico.
Cuadros y cajas de superficie con carril DIN, por si al pasar a bipolares te quedas sin módulos y necesitas ampliar.
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¿Merece la pena cambiar todos mis unipolares por bipolares?
En una vivienda con toma de tierra correcta y diferencial de 30 mA, la ganancia de seguridad es pequeña y el coste en módulos, alto. Tiene más sentido reservar los bipolares para la cabecera, los subcuadros y los circuitos de exterior o baño.
¿Cuánto cuesta un bipolar frente a un unipolar?
Depende de marca e intensidad, pero el bipolar de gama media suele moverse en el doble de precio que el unipolar equivalente, en el entorno de los 15-25 € frente a 8-12 €. Los de marca industrial superan esa horquilla.
¿Un bipolar sustituye al diferencial?
No. Son protecciones distintas: el bipolar vigila sobrecargas y cortocircuitos, el diferencial detecta la corriente que se escapa a tierra a través de una persona o un aislamiento defectuoso. Lo comparamos en la página de magnetotérmico frente a diferencial.
¿Vale un bipolar como interruptor general?
Sí, siempre que su intensidad sea la que corresponde a tu grado de electrificación —25 A en electrificación básica, 40 A en elevada— y su poder de corte sea de al menos 6 kA. Es exactamente lo que se monta como IGA en cualquier vivienda.