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Sonoff Basic R4: el interruptor de cable que casi todo el mundo empieza usando mal

El Sonoff Basic fue, para media Europa, la primera pieza de domótica que entró en casa. Costaba menos que una pizza, se conectaba al WiFi en cinco minutos y encendía una lámpara desde el móvil. La cuarta revisión, el Basic R4, mantiene ese planteamiento y le mete dentro un chip mucho más capaz, pero arrastra una confusión de origen: no es un módulo para empotrar en la pared. Es un aparato que se intercala en un cable, y de ahí salen la mitad de los problemas que la gente cuenta en las reseñas.

Qué es y para quién sirve

El Basic R4 es un relé WiFi con forma de barra alargada, pensado para cortarse en línea con el cable de un aparato o de un tramo de instalación. Tiene entrada y salida de 230 V, un botón físico, un LED de estado y un borne adicional para conectar un interruptor externo. El fabricante lo declara para unos 10 A, que en carga resistiva son alrededor de 2.200 W, y esa cifra es real siempre que no le cuelgues motores con arranques duros.

Su terreno natural es todo lo que no es un mecanismo de pared: la lámpara de pie del salón, la guirnalda del porche, el humidificador del dormitorio, el ventilador de techo alimentado por un cable a la vista, la iluminación de un taller o un trastero. También funciona muy bien dentro de una caja de derivación o de un cuadro secundario de plástico, sujeto con una brida, gobernando un circuito completo.

Lo que no es: un micromódulo para esconder detrás de un mecanismo. Su formato alargado no cabe en una caja universal, y aunque forzándolo entrara, ni la carcasa ni el diseño están pensados para vivir empotrados. Si tu objetivo es domotizar el interruptor del pasillo sin cambiar la tecla, el aparato correcto es otro.

La instalación real

Aunque no toques el cuadro, esto son 230 V. Desenchufa el aparato o corta el IGA si estás interviniendo sobre instalación fija, y verifica ausencia de tensión con un buscapolos antes de pelar nada. Y si lo que vas a hacer es modificar el cableado empotrado de la vivienda, en España eso exige instalador autorizado.

Se abre por presión, sin tornillos ocultos, y por dentro tiene dos grupos de bornes claramente serigrafiados: entrada (fase, neutro y tierra de paso) y salida hacia la carga. Las revisiones recientes usan bornes de palanca o de presión en lugar de tornillo, lo que agiliza el montaje pero exige pelar el cable a la medida exacta: si dejas cobre a la vista, con la tapa cerrada queda a milímetros de la otra polaridad.

El borne de interruptor externo es la función que más cambia el resultado. Puedes llevar dos hilos hasta un pulsador convencional y accionar el relé desde la pared, y en el firmware se elige si ese pulsador conmuta el relé o si trabaja «desacoplado», lanzando escenas sin cortar la carga. Con eso se resuelven montajes que de otro modo pedirían un telerruptor y su cableado.

El emparejamiento se hace desde eWeLink: pulsación larga del botón hasta que el LED parpadea, la app encuentra el dispositivo y le pasas las credenciales de tu red de 2,4 GHz. Un aviso que ahorra media hora de frustración: si tu router emite las dos bandas con el mismo SSID, el emparejamiento fallará una y otra vez. Separa temporalmente las bandas o crea una red de invitados a 2,4 GHz solo para configurar.

El módulo en línea. Se vende suelto y en packs de dos y cuatro unidades, que es la forma habitual de comprarlo cuando vas a controlar varias lámparas o pequeños electrodomésticos.

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Lo que hace bien

Relación precio-función difícil de batir. Es de los dispositivos conectados más baratos que puedes comprar con garantía y marcado CE, y hace exactamente lo que promete. Para probar si la domótica te aporta algo antes de gastarte doscientos euros, es el banco de pruebas perfecto.

Modo inching y temporizadores. Puede cerrar el relé durante medio segundo y volver a abrirlo, lo que sirve para simular la pulsación de un portón o de un timbre. Y guarda temporizadores y cuentas atrás que se ejecutan en el propio dispositivo, no en la nube, así que siguen funcionando con el router caído.

Modo LAN. eWeLink permite que el dispositivo siga obedeciendo a la app dentro de la red local aunque no haya conexión con los servidores. No es un control local completo como el de un Shelly, pero evita el escenario de quedarte sin poder apagar la luz porque se cayó internet.

Chip moderno. Las revisiones actuales montan un microcontrolador de la familia ESP32-C3, mucho más rápido y estable en WiFi que el ESP8266 de las primeras generaciones. Las desconexiones aleatorias que arrastraba el Basic clásico prácticamente han desaparecido.

Voz sin fricción. La integración con Alexa y con Google es nativa y se resuelve en dos minutos desde la app. En eso, la plataforma de Sonoff es más amable que la de sus rivales.

Puntos débiles: la nube y la carcasa

Dependes de eWeLink y de sus servidores. Este es el gran pero. El control desde fuera de casa, los escenarios que combinan varios dispositivos, las notificaciones y la vinculación con asistentes pasan por la infraestructura del fabricante. Si esos servidores tienen una mala tarde —y la han tenido— tus automatizaciones dejan de dispararse. Peor aún: la marca ha ido moviendo funciones que antes eran gratuitas hacia un plan de pago, y no hay ninguna garantía de que las que hoy usas sigan siendo libres dentro de tres años. Un Shelly no tiene ese riesgo porque hace todo en local.

Reflashear ya no es lo que era. La respuesta clásica a lo anterior era instalar firmware alternativo, tipo Tasmota o ESPHome, y olvidarse de la nube. Sigue siendo posible en la mayoría de revisiones, pero el proceso se ha complicado: hay que abrir la carcasa, identificar los puntos de programación en la placa y usar un conversor serie, y el modo «DIY» oficial no está disponible en todas las versiones ni en todas las regiones. No lo compres dando por hecho que vas a poder reflashearlo sin soldar; compruébalo para tu revisión concreta.

La carcasa no está pensada para ir a la vista. Es plástico blanco sin ningún grado de estanqueidad. No sirve para exterior, ni para un baño, ni para un cuarto húmedo, salvo que lo metas en una caja estanca aparte. Si necesitas intemperie, mira interruptores inteligentes de exterior con IP declarada.

Los bornes exigen mimo. Con cable flexible sin puntera y con la longitud de pelado mal calculada, se sueltan o dejan cobre visible. Es un fallo de instalación, no del producto, pero es el más frecuente y el más peligroso. Usa punteras y aprieta hasta notar tope.

No mide consumo. El Basic solo abre y cierra. Si quieres saber cuánto gasta lo que hay enchufado, necesitas un modelo con vatímetro; lo desarrollamos en interruptores con medidor de consumo.

Un cliente WiFi por lámpara. Igual que todos sus competidores. Con cinco o seis unidades no notarás nada; a partir de quince, el router del operador empieza a hacer cosas raras.

Alternativas según lo que necesites

Si lo que quieres es domotizar un punto de luz de la pared sin cambiar el mecanismo, el aparato correcto es el Sonoff Mini R4: mismo ecosistema, mismo precio aproximado, pero con formato cuadrado y compacto pensado para caber en una caja o en el techo.

Si te importa no depender de una nube ajena, la opción es el Shelly 1, con servidor web propio, API local y MQTT. Es algo más caro y más árido de configurar. La comparación completa entre ambas filosofías está en Shelly o Sonoff.

Y si tu caso es simplemente encender un aparato a ciertas horas sin tocar cables, un enchufe programable resuelve lo mismo sin pelar nada: lo tratamos en temporizadores WiFi. Para una visión de conjunto del formato, la página de relés WiFi compara tamaños, intensidades y protocolos.

Alternativas y packs. Aquí aparecen los relés WiFi en línea de varias marcas, útil para comparar amperajes y formatos antes de decidir.

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Veredicto

El Basic R4 sigue siendo la puerta de entrada más barata a la domótica de iluminación y sigue teniendo un hueco claro: aparatos con cable, lámparas de pie, circuitos de trastero y todo lo que no viva dentro de una caja de mecanismo. Con el chip nuevo es notablemente más estable que sus antecesores y la instalación es cuestión de minutos.

No lo compres si esperas esconderlo detrás de un interruptor, si necesitas que el sistema funcione al margen de cualquier servidor externo o si el sitio donde va tiene humedad o está a la intemperie. Y no lo compres pensando en reflashearlo salvo que hayas verificado que tu revisión lo permite sin soldadura. Con esas cartas sobre la mesa, es una compra muy sensata dentro del catálogo de interruptores inteligentes.

Preguntas frecuentes

¿Puedo meterlo detrás del interruptor de la pared?

Por formato, no. Es alargado y no cabe en una caja universal con un mecanismo delante. Para esa ubicación existe el modelo compacto de la misma marca o un micromódulo de otro fabricante.

¿Sigue funcionando si se cae internet?

El botón físico y el interruptor externo cableado funcionan siempre. Los temporizadores guardados en el dispositivo también. Lo que se pierde es el control desde fuera de casa, los comandos de voz y los escenarios que combinan varios aparatos.

¿Qué potencia máxima aguanta?

El fabricante lo declara alrededor de 10 A, unos 2.200 W con carga resistiva. Para iluminación LED va sobradísimo. Para motores, bombas o cualquier cosa con arranque inductivo, deja un margen amplio: el contacto del relé sufre mucho más con esas cargas.

¿Necesito cable de tierra?

El módulo no la usa para funcionar, pero tiene un borne de paso para no interrumpir la continuidad del conductor de protección del aparato que estás controlando. Si el aparato lleva tierra, esa tierra debe seguir llegando hasta él.

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